UNIDEMA Research en colaboración con la Escuela Superior de Hostelería, Protocolo y Turismo, presenta el estudio sobre Turismo y Hostelería.
El estudio se divide en dos secciones.
1-Estudio Económico: Turismo y Hostelería, situación económica, retos y previsiones.
2-Estudio de Municipios: Ranking de los municipios que más destacan, divididos en dos secciones (Encanto/Bonitos y Gastronómicos).
Informe de Coyuntura anual 2025 – UNIDEMA
Crecimiento del PIB
Para el ejercicio 2025, la economía española ha tenido un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIBpm real) de alrededor de 2,63% en tasa interanual, cifra que denota una ligera moderación respecto al impulso del año anterior pero que mantienen la senda expansiva. La discrepancia entre el PIB nominal (6,5%) y el real subraya que una parte del dinamismo facturado por el tejido empresarial responde todavía al efecto precios y no únicamente a un incremento de la actividad física o la demanda de unidades.
Los factores que empujan este crecimiento del PIB siguen anclados fundamentalmente en la demanda interna, y más concretamente en el consumo privado, el cual actúa como el principal motor de la economía gracias a la solidez del mercado laboral. Por otro lado, se observa una aportación positiva pero más contenida de la inversión empresarial, especialmente en bienes de equipo y tecnología, necesaria para contrarrestar el lastre que supone la baja productividad, cuyo exiguo crecimiento (inferior al 0,5%) limita la capacidad competitiva a largo plazo y frena un despegue más vigoroso del PIB potencial.
LINEA TEMPORAL PIB REAL Y NOMINAL
APORTACIÓN AL PIB FACTORES DE DEMANDA
Cuentas públicas
Déficit del Estado a finales de noviembre de 2025, se registró un déficit de 30.917 millones de euros, equivalente al 1,83% del PIB. Esta cifra representa una mejora frente al año anterior, reduciéndose en un 18,9%. Si se descontaran gastos extraordinarios como los de la DANA, el déficit bajaría a 28.245 millones; y si además se excluyeran las liquidaciones definitivas de comunidades autónomas, el saldo sería de 17.290 millones.
En cuanto a la situación de la Seguridad Social, en concreto, el subsector de los Fondos de la Seguridad Social presenta un superávit de 8.505 millones de euros (0,50% del PIB). Este resultado se divide en los saldos positivos del Sistema de la Seguridad Social (6.172 millones), el SEPE (2.018 millones) y el FOGASA (315 millones).
Estos datos, aunque reales, pueden llevar a confusión dadas las transferencias que el Estado envía al Sistema de la Seguridad Social. Sin estas aportaciones estatales (que sumaron 46.033 millones de euros), los recursos propios del subsector serían de 196.882 millones frente a unos gastos de 234.410 millones. En este escenario, la Seguridad Social registraría un déficit de 37.528 millones de euros.
En conclusión, el superávit final obtenido por la Seguridad Social se atribuye principalmente al incremento del 10,6% en las transferencias recibidas del Estado para cumplir con el Pacto de Toledo.
RESULTADO DE LAS CUENTAS PÚBLICAS
Empleo
El mercado de trabajo ha consolidado su dinamismo durante 2025, alcanzando un hito significativo con el descenso de la tasa de paro general hasta el 9,93%. Este comportamiento positivo, que se produce sin variación anual en la tasa de actividad, refleja una capacidad de absorción de mano de obra genuina por parte del tejido productivo y no una mera salida de efectivos de la población activa. Al analizar la composición de este crecimiento, se observa un fuerte repunte porcentual en el sector primario (Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca); no obstante, este dato debe interpretarse con cautela, pues responde más a un efecto rebote técnico tras la severa destrucción de empleo sufrida por el sector en 2024 que a un cambio estructural, seguido en dinamismo por la Construcción y las Actividades Financieras y de Seguros.
Sin embargo, el análisis en términos absolutos arroja una sombra sobre la calidad estructural de este nuevo empleo. El agregado de Comercio, transporte y hostelería se reafirma como el gran empleador de la economía nacional, aglutinando un volumen récord de 6,56 millones de puestos de trabajo al cierre del ejercicio. La hegemonía de este sector, caracterizado tradicionalmente por un menor valor añadido, apuntala la hipótesis de la debilidad salarial que arrastra la economía: mientras el grueso de la ocupación siga concentrándose en actividades intensivas en mano de obra pero con limitados márgenes de eficiencia, la productividad media del país se mantendrá estancada, ejerciendo de techo para una subida robusta de los salarios reales.
OCUPADOS POR GRUPOS:
TASA DE PARO POR GRUPO DE EDAD
Productividad
El análisis de la eficiencia productiva arroja las sombras más preocupantes del ejercicio 2025. Los datos revelan una divergencia estructural: mientras la productividad por hora efectivamente trabajada avanza un tímido 0,4%, la productividad por puesto equivalente a tiempo completo retrocede un 0,17%. Esta brecha confirma una recomposición del mercado laboral hacia jornadas parciales y una fragmentación de la actividad que, paradójicamente, hace que la hora aislada sea más eficiente que el empleo consolidado, diluyendo el rendimiento global de la economía.
Esta debilidad productiva colisiona frontalmente con la evolución de las rentas. La remuneración por asalariado ha crecido un 4,6%, un ritmo muy superior al de la eficiencia real, lo que ha seguido aumentando los Costes Laborales Unitarios (CLU) un 4,7%. En términos de competitividad, esto implica que producir en España se ha encarecido significativamente, ya que los salarios crecen impulsados por la inflación y no por el valor añadido generado. Este entorno de costes crecientes favorece la concentración empresarial, reflejada en el aumento del 0,37% en la tasa de asalarización, lo que sugiere que solo las estructuras corporativas de mayor tamaño tienen el pulmón suficiente para absorber este deterioro en los márgenes.
INDICADORES DE PRODUCTIVIDAD Y REMUNERACIÓN
COSTES LABORALES E INFLACIÓN
Precios
La evolución de los precios cierra el ejercicio en una cota preocupante del 2,9%, situándose nueve décimas por encima del objetivo de estabilidad monetaria. Si bien la génesis de este ciclo inflacionista tuvo un componente exógeno claro (derivado de las tensiones geopolíticas en Ucrania y el encarecimiento de los hidrocarburos tras 2021), resulta cada vez más complejo atribuir la persistencia actual a estos factores de oferta. El dato de inflación subyacente, anclado en un 2,6% al descontar la volatilidad de la energía y los alimentos frescos, revela que la tensión se ha trasladado a la estructura interna de la economía. Todo apunta a que nos enfrentamos a una inflación impulsada ahora por la demanda: la robustez del consumo privado, que como veíamos en la composición del PIB no cede terreno en favor del ahorro o la formación de capital a largo plazo, ejerce una presión constante sobre los precios finales.
Esta dinámica se manifiesta con virulencia en los componentes más rígidos de la cesta de la compra. Destaca el encarecimiento del grupo de Vivienda y suministros básicos, con un alza del 5,7%, y muy especialmente el sector de Restaurantes y hoteles, que repunta un 4,6%. Este último dato guarda una coherencia aritmética inquietante con el incremento de los Costes Laborales Unitarios (CLU) analizados anteriormente; en sectores de servicios intensivos en mano de obra como la hostelería, el aumento de los salarios sin respaldo de productividad se está trasladando ya directamente a los precios que abona el consumidor, evidenciando los efectos de segunda ronda.
Finanzas familiares
El comportamiento del sector financiero en relación con las familias revela una dicotomía inquietante en la estructura del endeudamiento de los hogares. Los datos acumulados hasta noviembre muestran una moderada expansión del 3% en los créditos hipotecarios, lo que sugiere cierta estabilidad en el mercado inmobiliario, mientras que los préstamos destinados a otros fines diversos retroceden un 2,6%. Sin embargo, la señal de alarma proviene del crédito al consumo, que se ha disparado un 9,6%, evidenciando una fuerte inclinación hacia el apalancamiento para actividades no productivas a corto plazo.
Este repunte agresivo en la financiación del consumo abre dos escenarios interpretativos radicalmente opuestos que requieren de seguimiento. Por un lado, podría ser síntoma de una asfixia financiera, donde las familias recurren al crédito simplemente para sostener su nivel de vida ante la persistencia de unos precios elevados; por otro, podría responder a un “efecto riqueza” derivado de la buena marcha del empleo, donde los hogares, anticipando mejoras futuras de renta y productividad, deciden adelantar su consumo presente. Con los datos actuales, resulta precipitado decantarse por una única causa, aunque la velocidad del endeudamiento sugiere una vulnerabilidad latente si las expectativas de ingresos futuros no se materializan.
Lationoamérica y Caribe
Crecimiento del PIB
El desempeño económico de América Latina y el Caribe para 2025 proyecta una recuperación moderada con un crecimiento promedio regional del 2,5% según CEPAL, cifra que, no obstante, enmascara una profunda heterogeneidad entre sus economías.
A simple vista, destaca Venezuela (8,71%), Nicaragua (6,8%) y Paraguay (6,6%) como las economías con mayor expansión reciente. Aunque el caso de Venezuela, es una anomalía estadística, puesto que la inflación supera con creces el crecimiento nominal del país. En el bloque de crecimiento sólido también aparecen Belice y Costa Rica, ambos superando el 5%, llamativo sobre todo el caso de Costa Rica, con deflación, lo que indica un crecimiento real al superior al nominal. Estas cifras contrastan con las potencias regionales como Brasil (1,8%) y México (1,6%), que presentan avances mucho más moderados, aunque México logra salir del terreno negativo que marcó en su registro anterior.
En el extremo opuesto, Bolivia se mantiene como el único país de la lista con cifras negativas, profundizando su caída con -2,79% de crecimiento nominal. Otros países muestran una desaceleración evidente, destacando la fuerte corrección a la baja de Argentina, que se reduce casi a la mitad (del 6,4% al 3,3%), y de Chile, que pierde impulso al bajar del 3,3% al 1,6%. Mientras tanto, economías como las de Panamá, Guatemala y Uruguay mantienen una trayectoria de relativa estabilidad o ligera mejoría, configurando una región donde el dinamismo parece concentrarse más en economías de menor escala o en procesos de recuperación específicos que en los mercados tradicionalmente más grandes.
Inflación
Los datos de inflación presentan un escenario de contrastes extremos que, en muchos casos, explica el desempeño del PIB analizado anteriormente. El dato más crítico lo protagoniza Venezuela, cuya inflación se sitúa en el 172%, consolidándose como la cifra más alta de la lista. Por otro lado, Argentina (31,5%) y Bolivia (19,64%) mantienen niveles de dos dígitos, siendo este último caso especialmente preocupante: mientras su PIB se contrae, su inflación sigue siendo de las más altas de la región, lo que sugiere un entorno de “estanflación” donde los precios suben mientras la economía decrece.
En el lado opuesto del espectro, como antes se mencionaba, resulta fascinante observar a Costa Rica, que pasa por una deflación del -2,54%, una cifra inusual que mejora su ya muy buen dato de crecimiento del PIB (5,2%) reportado antes. Países con notables datos de inflación como Paraguay (2,7%), Nicaragua (2,7%) y Panamá (0,1%) muestran tasas de inflación controladas y bajas (los dos primeros, en comparación con su alrededor), lo que indica una expansión económica mucho más saludable que otras economías de la región. Finalmente, las potencias como México (3,79%) y Brasil (4,44%) mantienen sus precios en rangos moderados, consistentes con el crecimiento pausado pero positivo que describimos en el análisis anterior.
MAPA DE CRECIMIENTO DEL PIB
MAPA DE INFLACIÓN
Estado de la IA en 2025 (McKinsey State of AI 2024 2025 Report)
En 2025, la inteligencia artificial se ha consolidado como una tecnología ampliamente difundida en el ámbito empresarial, con un 88% de las organizaciones utilizándola de forma regular, frente al 78% del año anterior. No obstante, esta elevada adopción inicial convive con una clara brecha de escalado, ya que cerca de dos tercios de las empresas permanecen en fases de experimentación o proyectos piloto, y solo un tercio ha logrado desplegar estas soluciones de manera transversal en sus procesos productivos.
Uno de los principales avances tecnológicos del año ha sido la expansión de los sistemas agénticos de IA, capaces de ejecutar tareas complejas de forma autónoma. El 62% de las organizaciones ya experimenta con este tipo de soluciones, aunque únicamente el 23% las ha escalado en funciones concretas, especialmente en áreas de tecnologías de la información y gestión del conocimiento, así como en sectores intensivos en información como tecnología, medios y salud.
Desde el punto de vista económico, los resultados son heterogéneos. Aunque muchas empresas reportan mejoras puntuales en eficiencia y generación de ingresos, solo el 39% observa un impacto apreciable en su EBIT. Un reducido grupo de alto rendimiento, en torno al 6% de las organizaciones, consigue aumentos superiores al 5%, asociado a estrategias orientadas al crecimiento y a un rediseño profundo de procesos productivos.
Previsiones para 2026
Es muy difícil hacer predicciones en economía en general; si a ello le sumamos un tiempo tan convulso como el presente, la tarea se vuelve casi imposible. Aun así, se va a intentar hacer algunas indicaciones.
El PIB seguirá creciendo, aunque hay signos claros de ralentización, por lo que, al menos en términos reales, crecerá menos en la medida que se siga impulsando la demanda a través de transferencias.
El empleo seguirá en el mismo nivel que ahora, aunque no sorprendería un enfriamiento del mercado de trabajo una vez finalice la ejecución de los fondos Next Generation. Si eso sucede, podríamos ver una moderación de la inflación que, pese a estar muy ligada siempre a la situación en Oriente Medio y a los precios del barril de petróleo, presenta una alta inflación subyacente que puede estar indicando un sobrecalentamiento de la economía, el cual podría relajarse si dejan de entrar fondos europeos.
Por otro lado, el déficit fiscal debería bajar en la medida que se mantenga el crecimiento del PIB nominal, pero en ningún caso por una reducción del gasto. Además, la falta de presupuestos para 2026 imposibilita un ajuste de las cuentas, lo que deja el resultado fiscal del presente año en manos de las dinámicas del mercado y de los estabilizadores automáticos.
Para finalizar, existe la pequeña pero no nula probabilidad de que las valoraciones de las empresas tecnológicas en los diferentes mercados bursátiles del mundo —relacionadas sobre todo con microchips, GPU y todo lo vinculado a la IA— sufran una corrección importante y esta reducción en su valoración se traslade al sistema bancario. En ese caso, la economía mundial se enfrentaría a un ajuste productivo de gran magnitud. Los problemas de liquidez de los bancos estadounidenses han sido noticias recurrentes desde el pánico bancario que sufrió el SVB en 2023, lo que puede indicar que la madurez del activo de algunos bancos estaría demasiado alejada en el tiempo; una corrección en las previsiones de beneficio que la tecnología IA puede generar en el futuro sería capaz de hacer salir a la luz inconsistencias temporales entre el activo y el pasivo de algunas entidades. Como se menciona, es una probabilidad remota, pero existe.
En conclusión, la economía parece que va a seguir creciendo a un ritmo moderado, con algunos problemas estructurales que no se están tratando de solucionar e indicios de un posible recalentamiento económico. Los resultados finales del año 2026 dependerán de muchas variables, la mayoría fuera del control nacional.
Conclusiones del informe (España).
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